La vida de los carpinchos en San Miguel del Monte: visitantes que se quedaron para siempre

 Por: Amma Buono, Sofía Fernández Martello, Juana Fernández Martello y Javiera Altieri

En la Laguna de San Miguel del Monte, una presencia inusual comenzó a llamar la atención de vecinos y turistas: los carpinchos. Estos apacibles gigantes de la fauna sudamericana han encontrado en este rincón bonaerense un refugio ideal para vivir.




El carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris) es el roedor más grande del mundo: puede superar los 50 kilos y alcanzar hasta 1,30 metros de longitud. Su pelaje pardo rojizo, sus pequeños ojos y su cuerpo adaptado a la natación lo convierten en un excelente habitante de ambientes húmedos y cálidos, como el que ofrece la laguna de Monte.

En la región, existen poblaciones distribuidas a lo largo de las llamadas lagunas encadenadas. Su expansión, explican especialistas, está vinculada al cambio climático y a la “tropicalización” de ambientes templados, lo que crea condiciones más propicias para su desarrollo.

La llegada y permanencia de estos animales no solo enriquece la biodiversidad local, sino que también se ha convertido en un atractivo turístico. Su presencia pacífica permite la convivencia con la comunidad, reforzando la necesidad de conservar los ecosistemas naturales y promover el respeto hacia la fauna silvestre.

Una de las preguntas más frecuentes es si representan algún peligro. La respuesta es no: los carpinchos son herbívoros y de carácter tranquilo, lo que los hace inofensivos para las personas. Verlos nadar plácidamente o descansar al sol es hoy parte del paisaje de San Miguel del Monte, un recordatorio vivo de que la naturaleza siempre encuentra maneras de adaptarse y florecer.

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