La Educación en Tiempos de Pandemia

 



Autores: Julia Basualdo, Lucia Paez, Emilia Ramos, Santiago Aparicio

El cierre del colegio declarado así por la OMS (Organización mundial de la salud) y las medidas que comenzaron a tomar los gobiernos nacionales, provincial y municipal en todas las áreas fue algo que afecto al aprendizaje de alumnos y la nueva organización de los colegios. No solo esto se vio afectado, sino también las relaciones sociales.

Como adolescentes este hecho dio un gran golpe en nosotros y no especialmente para bien, por la no presencialidad dejamos de ver a nuestros amigos y el aislamiento nos prohibió relacionarnos con nuestros seres queridos.

Ya a principios de este año pudimos volver a la presencialidad durante un corto tiempo, y charlado con nuestros compañeros nos dimos cuenta que compartíamos muchos de los pensamientos y sentimientos en cuanto a este trágico hecho; pero no éramos los únicos.

Es por eso que nos contactamos con algunos docentes y directivos de nuestra institución para que nos cuenten un poco de su experiencia en este último tiempo de pandemia.

“Yo a esto no lo había implementado antes, ni como directivo ni como docente, así que pienso que a la mayoría también le ocurrió. El primer problema era ver qué tipo de medios utilizaríamos por lo que esto fue un desafío muy grande. Primero porque nadie estaba capacitado desde el punto de vista de estas nuevas tecnologías para llevar adelante clases que puedan o intenten reemplazar una clase presencial y ahí nos dimos cuenta que la presencialidad es muy importante, comenzamos a tratar de reemplazarla con lo que denominamos clase sincrónicas (clases en vivo con los alumnos). Ahí es donde observamos la gran desigualdad que hay en el acceso a la conectividad y a los dispositivos necesarios para poder conectarse, también la diversidad de problemas socioeconómicos y socioculturales de nuestras familias y de nuestra escuela, entonces no se podían aplicar directivas en utilizar un tipo de plataforma porque había chicos que no podían acceder porque no tenían internet. No se podía decir que solo se iba utilizar una plataforma en específico porque esto generaba una injusticia para aquellos que no podían contar con el acceso a esa plataforma.

Injusticia del punto de vista que uno no puede terminar evaluando de forma negativa a un alumno por su condición socioeconómica, entonces las normativas que fueron llegando y apareciendo eran de no calificar, tratar de evaluar de manera conceptual o valorativa.

Desde mi punto de vista personal, no lo sufrí tanto porque teníamos ingresos económicos tenemos las actividades laborales a distancia, tengo la conectividad y los dispositivos. Así que fue un desafío desde el punto de vista laboral, pero no un sufrimiento ya que contaba con las herramientas.

 También comunican que el año 2020 si iba a unir con el 2021 e iba a estar todo dentro de un mismo proceso.

Por lo que nosotros tuvimos que ir adaptando a la realidad y a la situación de nuestra escuela y nuestra  comunidad. Así que fue como para octubre que se empezó el diseño de una presencialidad para una  matrícula priorizada de chicos que habían estado totalmente desvinculados, comenzamos a organizar junto con los docentes (y principalmente  en aquellas materias en las que estaban más desvinculados los chicos) una presencialidad en la escuela para que tengan explicaciones y así también después tuvimos programas como el ATR (acompañante de trayectoria) que iban a los hogares de los chicos que tampoco podían venir a la escuela.

 En realidad lo que marco a todo el año pasado fue la gran incertidumbre en la que se encontró el sistema educativo, cada vez que se inicia un año se hace un calendario docente y un calendario escolar en donde está todo programado, la pandemia lo que hizo fue desarticular todo el calendario escolar, poner la prioridad en el sostenimiento del vínculo con las familias y los chicos, familias que estaban perdiendo el trabajo, que la estaban pasando mal desde el punto de vista emocional, entonces la escuela más allá de seguir enseñando tuvo que poner el ojo en las cuestiones vinculares con los alumnos.

Luego comenzamos con un modelo de semipresecialidad, que es el que adoptamos que es el de una semana una burbuja y la siguiente otra, dividimos cada curso en dos burbujas por la capacidad de los salones. Y así comenzamos este año y siempre con la incertidumbre de cómo iba evolucionando la situación sanitaria del país, de la provincia y de nuestro distrito. Al comenzar a incrementarse la situación de casos de covid en monte y también las camas de terapia intensiva y también las camas covid es que se vuelve a generar una decisión para restringir la presencialidad en la escuela y se vuelve a la virtualidad, por el momento..” Describe el director Guillermo Buñes respecto a la organización del CSCJ.

Por otra parte se adhiere a las palabras del director la preceptora y profesora Daniela Paladea diciendo que “Fue un año muy complejo, intenso, aprendimos a organizarnos de otra manera y a utilizar muchos recursos que hasta ese momento desconocíamos. Si bien estaba familiarizada con alguna de ellas, otras demandaron un poco más de trabajo pero que nos dejó una gran experiencia el año pasado y eso hoy nos permite abordar diversas situaciones de otra manera y poder organizarnos mejor”.

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